Psicóloga online | Enfoque Integrador
María Remedios Martín
El impulso para abrir mi consulta nació de una necesidad muy íntima y personal: convertirme en la figura segura y compasiva que yo misma habría necesitado hace años.
Durante mucho tiempo, no supe qué me pasaba.
Sabía que algo no iba bien, pero no llegaba a entender nada.
Me relacionaba desde la dependencia emocional, no sabía regular lo que sentía y vivía desbordada. Tenía una sensación constante de estar fuera de lugar. Como si nunca terminara de encajar del todo con mi entorno ni encontrara relaciones donde pudiera ser cien por cien yo. Sentía que nadie podía ayudarme.
Fue entonces cuando, tras venir de un proceso de terapia de año y medio donde no me sentía del todo cómoda, encontré a una psicóloga que lo cambió todo.
Más allá de las herramientas clínicas, una de las cosas que me “salvaron” fue cómo me miraba:
no me juzgaba, me comprendía y me hizo sentir que yo de verdad le importaba.
Experimentar ese nivel de seguridad en un vínculo me hizo descubrir el poder transformador de la terapia, porque creo que nunca hasta entonces me había sentido así con nadie.
no me juzgaba, me comprendía y me hizo sentir que yo de verdad le importaba.
Experimentar ese nivel de seguridad en un vínculo me hizo descubrir el poder transformador de la terapia, porque creo que nunca hasta entonces me había sentido así con nadie.
Ahí me di cuenta de algo que hoy guía todo mi trabajo
Si nuestras heridas emocionales nacen de cómo nos han tratado los demás, no podemos repararlas completamente a solas. No basta con entender lo que te pasa. Necesitas poder vivir algo diferente. Sentirte segura en un vínculo. No juzgada. No cuestionada constantemente. Ese fue mi punto de inflexión.
Con el tiempo, todo empezó a tener sentido.
Cuando empecé a darle sentido a mi propia historia, a lo agotada que estaba de intentar encajar en un sistema que no era para mí, a las dinámicas que había normalizado y todo lo que había aprendido sin darme cuenta, algo hizo clic.
Dejé de pensar que había algo mal en mí y comprendí algo mucho más útil: que muchas de las cosas que me dolían habían sido, en algún momento, formas de adaptarme.
También fui consciente de otra cosa clave, y es que mientras siguiera buscando fuera que alguien me “salvara”, iba a seguir atrapada en el mismo tipo de relaciones.
Con el tiempo, todo empezó a tener sentido.
Cuando empecé a darle sentido a mi propia historia, a lo agotada que estaba de intentar encajar en un sistema que no era para mí, a las dinámicas que había normalizado y todo lo que había aprendido sin darme cuenta, algo hizo clic.
Dejé de pensar que había algo mal en mí y comprendí algo mucho más útil: que muchas de las cosas que me dolían habían sido, en algún momento, formas de adaptarme.
También fui consciente de otra cosa clave, y es que mientras siguiera buscando fuera que alguien me “salvara”, iba a seguir atrapada en el mismo tipo de relaciones.
Por eso entiendo tan bien a las mujeres que llegan a consulta
Sé lo que es:
- Sentir que no encajas del todo.
- Vivir con miedo a que te abandonen o te rechacen.
- Sentirte sola aun estando rodeada de gente.
- Dudar constantemente de ti.
- Relacionarte desde la dependencia o desde la evitación.
- Sentir que lo que te pasa te desborda y no saber por qué ni qué hacer con ello.
- Dudar de quién eres por no cumplir con lo que tu entorno y la sociedad esperan de ti.
Y también sé lo que es crecer escuchando cosas como:
“Eres demasiado intensa”
“Todo te afecta demasiado”
“Tienes que relativizar”
“Eres demasiado intensa”
“Todo te afecta demasiado”
“Tienes que relativizar”
Durante mucho tiempo creí que mi sensibilidad era un problema. Hoy sé que no lo es. Por eso sé el inmenso alivio que supone que alguien por fin te diga: “lo que te pasa tiene sentido”.
En algunos casos, además, hay capas que
no siempre se
nombran
Capas como tener que construir relaciones sin referentes claros, sentirte perdida dentro de tu propio vínculo sin saber cuál es tu lugar, o cargar con el peso y la culpa que aparecen cuando tu forma de ser se sale de lo que siempre te han dicho que es «lo normal».
Porque el malestar no siempre es individual. La presión de la heteronormatividad, los mandatos sobre cómo «debe» ser una mujer y el miedo a decepcionar a tu entorno generan un impacto importante en nuestra salud mental.
Porque el malestar no siempre es individual. La presión de la heteronormatividad, los mandatos sobre cómo «debe» ser una mujer y el miedo a decepcionar a tu entorno generan un impacto importante en nuestra salud mental.
Así es como entiendo la terapia
Para mí, la terapia es un lugar desde el que:
Comprender tu historia y darle
su lugar, sin juzgarte por cómo tuviste que adaptarte a ella.
su lugar, sin juzgarte por cómo tuviste que adaptarte a ella.
Dejar de luchar constantemente
con lo que sientes.
con lo que sientes.
Aprender a acompañarte
(y relacionarte)
desde un lugar seguro.
(y relacionarte)
desde un lugar seguro.
Trabajo desde una idea muy clara: muchas de las cosas que hoy te duelen fueron,
en su momento, formas de sobrevivir. Y no, no se cambian desde la exigencia.
Se transforman desde la compasión.
en su momento, formas de sobrevivir. Y no, no se cambian desde la exigencia.
Se transforman desde la compasión.
Han formado parte de mi trayectoria profesional
Formaciones
Colaboraciones
Si algo de lo que has leído te ha resonado,
este puede ser tu sitio
No necesitas tener todo claro, solo empezar a darle un espacio a lo que te está pasando.
Puedes hacerlo a través de una sesión de valoración.